Caminando juntos: El origen del perro

Los perros han caminado junto a los hombres durante más de catorce mil años. Durante la Edad de Hielo, hace unos 20.000 años, los grandes mamíferos ocupaban la tundra de Eurasia y  eran la presa de dos tipos diferente de cazadores, más débiles y más pequeños que ellos: los hombres primitivos y los lobos. 

Estas dos especies de cazadores tenían no sólo características en común sino también atributos y capacidades complementarias. Ambos tenían una organización grupal basada en la familia, vivían en manadas, y tanto sus dietas como sus capacidades sociales eran similares. Es por esta razón que, en lugar de competir por la misma presa, desarrollaron una alianza estratégica natural, que les permitió cazar juntos y así prevalecer sobre otras especies en apariencia más poderosas. Esta alianza aumentó las posibilidades de supervivencia de los primeros grupos humanos, influyó en la evolución tanto del hombre como del lobo y llegó a convertirse en la amistad entre el perro y el hombre, una de las relaciones más duradera y fascinante de la historia.

Posteriormente, en tiempos neolíticos, los cazadores de Asia migraron hacia el sur y se instalaron en las tierras entre ríos Tigris y Éufrates. Poco a poco los humanos cambiaron su estilo de vida nómada propio de los cazadores por la agricultura y la crianza de animales. Este cambio generó el asentamiento en la zona de la Mesopotamia, cuna de numerosas civilizaciones antiguas. Esta transición de cazadores individualistas y nómadas a agricultores establecidos trajo aparejado un aumento demográfico significativo y el desarrollo de una organización social más colectiva. Dedicado a nuevas tareas, el hombre comienza la domesticación de los animales de granja por razones prácticas y la integración de los perros a estas nuevas actividades  jugó un papel preponderante en el éxito de esta etapa de la humanidad alrededor de 10.000 años atrás.

foto Fósiles de perro y humano juntos
http://malcolmallison.lamula.pe

Las evidencias arqueológicas sobre la existencia de relación canino-hombre son numerosas y datan de más de 30.000 años. Por ejemplo las huellas de un niño junto a las de un gran cánido fueron encontradas  en la cueva Chauvet, en Francia. Este hallazgo sugiere que hace aproximadamente 26.000 años este niño caminaba en el interior de la cueva en compañía de su mascota.  Restos fósiles encontrados en diferentes partes de Europa, incluyendo la cueva Kesslerloch, así como en diferentes lugares de Asia, permitieron concluir con certeza que hace 14.000 años, los perros domésticos acompañaban a los seres humanos.  Aunque los fósiles encontrados en la Cueva Goyet, Bélgica y el sur de Siberia sugieren que el origen del perro doméstico se remonta a más de 30.000 años, los científicos coinciden en que estos dos linajes no sobrevivieron la edad de hielo.

El descubrimiento de sepulturas de perros demuestran que ya en tiempos remotos estos animales habían sido domesticados y tenían un status especial. El descubrimiento más antiguo de una sepultura doble donde un perro fue enterrado al lado de un ser humano data de hace 14.000 años y se encuentra en Bonn Overkassel, Alemania. En Estados Unidos, este tipo de evidencia se remonta a unos 10.000 años y fue encontrado en la Cueva Danger, en Utah.

Los estudios de ADN mitocondrial proporcionan evidencia genética de que los lobos son los ancestros de los perros domésticos y sugieren que las actuales poblaciones de perros tienen un ancestro común. En el proceso de la evolución algunos lobos cambiaron genéticamente  reduciendo  su tamaño y experimentando variaciones morfológicas del esqueleto que lo diferenciaron del resto de sus congéneres y los convirtieron en perros.

Los cambios sustanciales en el estilos de vida de los humanos  influyeron en los hábitos de los perros y en sus funciones. El asentamiento del hombre primitivo generó nuevos problemas como por ejemplo la higiene. Es lógico suponer que aquellos cánidos más sociables y menos agresivos tuvieran permitido acercarse a los campamentos del hombre y controlar las ratas, insectos y los restos de comida en descomposición. En consecuencia, sólo los cánidos amigables podían vivir cerca y bajo la protección del hombre lo cual  les aseguraba alimento y mayores probabilidades de reproducirse. Esta selección humana de las características deseables en un cánido fue el punto de partida de carácter amistoso del perro y el control deliberado de su cría es el origen de las diferentes razas de perros generados para cazar, rastrear,custodiar, cuidar el ganado  y/o proporcionar compañía.

 

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